 |
“La performance más honesta que ha pasado por Madrid en esta temporada”
Laura Corcuera (Revista Diagonal/mayo 2005)
Hay una foto en bañador de mi madre y de mí estiradas en el suelo, es una proyección en una pared blanca. Entro en el espacio y mi madre después, que se pone a mi lado, estamos las dos juntas, una al lado de la otra. Hacemos movimientos para mostrar nuestras diferencias e igualdades anatómicas. Hacemos una frase de movimiento sencillo las dos juntas. Hace rato que nadie habla, no suena música.
Mi madre se transforma en Tina Turner y más tarde en Nina Juggen. Suena Kraftwerk y le explico a mi madre una escena que un día viví dentro de un taxi con esa música. Mi madre no conoce a Kraftwerk, no sabe si le gustan o no. Se pone a mirar la tele y se queda dormida, de mentira claro. Yo me desnudo y cuando ella abre los ojos me encuentra así de desamparada y me dice: Sònia, esto es demasiado dramático, vístete hija mía. Después hacemos otras tonterías, como intentar torear de verdad, hablar a gritos e intercambiar fechas con vivencias tan diferentes en lugares tan cercanos.
En un momento dado nos planteamos matar a un animal porque tenemos hambre y además mi madre sabe hacerlo, cosa que yo no. Me pongo a bailar de manera loca para sacar el tigre. Hacemos más tonterías otro ratito y ya está.
|
|